martes, 12 de octubre de 2010

"LA PARTIDA"

Veinticuatro años después.
“LA PARTIDA”
En la noche del 30 de abril de 1986 sonó el teléfono, no quería
atenderlo algo me decía que esa comunicación me pondría al
tanto de una mala noticia.

Yo tenía conocimiento que tiempo atrás, antes de su última caída,
mamá había enviado una solicitud y se postulaba para realizar
un viaje espacial y hasta ese momento no había recibido respuesta
a su requerimiento.

Ese llamado de mi hermana en horas de la noche, corroboraba
justamente lo que yo pensaba, habrían leído su legajo y
trayectoria por la vida terrena, primero cuidando a sus padres,
luego atendiendo a su esposo y dedicando su vida a sus hijos.

El primero de mayo día del trabajador (como premio) recibió la
contestación, le informaban que se aceptaba su postulación, leí
la nota, pero no le di crédito, pensé que no la aprobarían.

Esa noche la condujeron en un vehículo especial dotado de sirena
y la acompañé nos dirigimos a un Centro de adiestramiento
espacial, donde la internaron en una sala con 17 postulantes,
verdaderamente solo se trataba de una sala de espera sin
urgencias, allí mi hermana y yo nos turnábamos  acompañando a
mamá por varias horas diarias, la conversación giraba en torno
de saber como había pasado la noche y que necesitaba de
nosotros, nos contaba de análisis y exámenes, pasadas unas horas
nos despedíamos con un beso.

Llegó así el 13 de mayo de 1986 trece días habían pasado, sin
que notáramos grandes cambios en su salud, por la mañana de ese
día mi hermana la había encontrado bien, dentro de su estado de
paciente (con fractura de Cabeza de Fémur), por la tarde al
verla noté que respiraba con dificultad, la ayudaban con una
mascara de oxigeno, le tomé la mano y una hora después dejó de
respirar, avisé al personal y escuché en un tono fuerte, alerta
roja, alerta roja, vi salir de la sala a un ayudante en busca
de un especialista, mientras yo repetía alerta roja, convencido
ya que no escucharía mas su voz.

Momentos después él especialista me comunicó que todo estaba
bajo control, y que mamá estaba preparada a realizar su vuelo,
me indicó que la trasladase a una sala especial, para allí pasar
la última noche.

La vi seis horas después y la noté muy fría y al moverla exhaló
su último suspiro, sin duda era el estado natural para realizar
su largo viaje.

La noche la pasé caminando dentro de la sala, no se cuantos
kilómetros recorrí, deteniéndome por momentos cerca de la
cápsula, hablándole y acariciando sus cabellos, lo hice
infinidad de veces recordando o justificando momentos, sabía
que estaba ante una despedida irremediable.

Por la mañana, los preparativos comenzaron cerca del mediodía,
conseguí que le colocaran dentro de la cápsula tres orquídeas y
tres rosas.

Nuestros recuerdos y las flores la acompañarían durante su
viaje, después cerraron la cápsula la sellaron y reconozco que
ese momento fue el más solemne.

Pasado un tiempo llegó un coche especial, colocamos la cápsula
sobre el mismo y partimos en dirección del Centro espacial, al
llegar personal bendijo la cápsula, luego de lo cual nos
trasladamos a la sala de lanzamiento, introdujeron la cápsula
dentro de un tubo y cerraron la escotilla con cuatro tornillos.
Minutos antes o después mamá había partido en un viaje al
Cosmos sin retorno.
Adiós y hasta siempre mamá.

Juan Carlos Vidal.

13-5-1997- Corrección del 11/10/2010 y del 13/05/2017

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